lunes, 30 de junio de 2014

Ventana de Max

9SA
Texto y foto de Mónica Ivulich. D.R. (Sandrigo, Italia)


Hoy miro hacia y por la ventana de mi hijo
Tan lejos de su propia ventana, allá en Kuwait
Luchando por un paz que no le pertenece
Aunque es del mundo. Aunque es de todos.
Mi hijo Max, tan ejemplar, tan tierno.
Un hombre de ley y un hombre cabal.
Lo echo de menos, él está en su misión.
Mi hijo tan tan dulce y tan buen humano.
Ya queda poco de aquel flaquito de flequillo
Pero, en su interior, sigue siendo el mismo
Aunque sea un soldado, un padre, un hombre.
Su ventana siempre estará llena de luz.

Mónica Ivulich

jueves, 26 de junio de 2014

Imagen desertica.



Fue en Marruecos donde encontré la pista de tu encanto y misterio. Como duende aparecías y te esfumabas… mágica presencia en mis andanzas por el desierto.
Te busco en mi desesperada vivencia, te busco y te niegas. No hay
Imagen de la red.
punto medio, no hay cordura en esta búsqueda sin fin… ¿dónde estás? ¿Quién eres? Te asomas a mi ventana y vuelves a desaparecer, como angelical figura que se desvanece antes de tocar mis manos…
Fue en las Dunas marroquíes, donde el color reverbera y el silencio se esparce con la luz, que tu espectral apariencia me atrajo con poder inusitado, haciéndome presa de tu indómito dominio…
El desierto es culpable de entrar por mi ventana y hacer estallar mi sentimiento y demoler mi razón… esa ventana por la que me miras y me haces esclava de tu corazón.

martes, 24 de junio de 2014

Noche de petardos



Hoy me siento cansada y alegre. La noche de San Juan con sus verbenas, petardos, hogueras y cánticos duran toda la noche hasta el amanecer.
Como ventana de Barcelona puedo mirar todo en un intento de entender un país que llevo en mi ADN y mi corazón.
La ciudad se despierta tarde, tiene resaca, exceso de comida y bebida, los negocios están cerrados y muchas ventanas también. Los habitantes se han ido para aprovechar el puente o fin de semana largo.

Después del medio día comienzan a escucharse petardos otra vez. Los perros caminan con el rabo entre las piernas. Me dan pena sus pobres oídos, tan sensibles.
Seguramente los médicos de Urgencias han trabajado más que otros días, pues cada año se queman muchas personas de toda edad por causa de la pirotecnia.
Pero, en general la ciudad se siente feliz. Es una fiesta importante y han quemado las cosas viejas, lo cual les posibilita tener nuevas pertenencias. Es una buena a práctica, me gusta especialmente quienes lo ejercitan de forma espiritual: quemar las experiencias viejas, negativas para adquirir nuevas, positivas.
Para la mayoría, es un día para estar en familia o con amigos y para descansar. Eso voy a hacer, descansaré, aprovechando que la siesta es más silenciosa y respetada por muchos.
La ventana se empieza a cerrar y, para dormirse, lee: Hoy me siento cansada y alegre. La noche de San Juan con sus verbenas, petardos, hogueras y cánticos…

Ventana quebrada



A veces, las ventanas se rompen, sin que uno entienda…
A veces las miradas cambian, sin que uno entienda la razón… o no querer entender que tan poco vale el amor puesto en tu propia mirada…
Es que las ventanas actúan de motus propio y dejan ver lo que quieren o pueden… por estar rotas o empañadas, ¿quién sabe?
Dan tristeza, a veces… pero una no puede dejarse llevar.  Es que las ventanas tienen su propia vida y también sus propios valores, respetables claro, no siempre iguales a los de una…
¿Qué te pone triste por mirar por esa ventana quebrada? No es culpa de la ventana, es tu propia equivocación… deja de mirar por ella. La vida es elección, equivocada o no, eso es la vida porque cuando no puedes elegir se acabó lo que se daba y despídete.
Alegra esa cara muchacha y báñate en tu lago de lotos, refréscate y vuelve a ser tú misma. Que habrá ventanas diferentes donde puedas mirar pasar la vida y olvidar ilusiones sin futuro. ¡Alegra esa cara!
Imagen: Sharon Sprung

jueves, 19 de junio de 2014

Ventana portatil



Pues mis ventanas se han tenido que hacer portátiles… ¿qué más? Porque si no se mueven no me encuentran, jeje, una viajera empedernida cambia de ventanas continuamente… eso es bueno de alguna forma… conocer, entender diferentes formas de actuar, expresarse, etc.
A menudo me cuestiono este ir y venir. Ya descarté la teoría del escapismo, no tengo de que escapar. Me siento bien donde esté y con quien esté.  Sé, hace tiempo que solo yo puedo hacerme feliz. Lo demás viene por lógica y para compartir mi alegría de vivir.
Creo que más que escapismo es ‘encontrismo’ una palabra que acabo de inventar… pero, es real que en mis viajes encuentro trozos de mi misma, trozos que puedo haber dejado en otras vidas, que he olvidado o no atendido profundamente en esta vida que quiero vivir intensamente.
Imagen de la red
He llegado a un punto que trato de convertirme en mi propia ventana, o sea, ser observadora imparcial, objetiva, de lo que pasa frente a mi o por mi interior… no es fácil, es que amarse a sí mismo sin sufrir la intervención del ego, es difícil. Amar nuestras debilidades, reconocerlas y comprenderlas, ¡que trabajo!
Así es que empiezo a dejar esta pasión por los viajes y a viajar por mi propio yo, un viaje con amor y eligiendo la compañía cuidadosamente, es un viaje selectivo que encaro con alegría.  Esto no quiere decir que abandone los aviones, no. Sino que priorizo mi intención de introspección y exploración interna a las otras.
Ser una ventana es una experiencia única que no preveía al iniciar esta serie de escritos sobre ventanas diferentes y me parece una conclusión alucinante, bella… seré una ventana amorosa, sin condiciones, me fascina esta posibilidad.
Nos vemos en mi próxima ventana. Sin compromisos. Sin ataduras. Con mucho amor del bueno.