lunes, 28 de abril de 2014

Ventanas barcelonesas

  Volviendo a casa... si, he dejado las ventanas de Gaudi y todas las barcelonesas... esas ventanas que
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tan bien me miran, que me rejuvenecen y me enamoran. He dejado -con la promesa de volver- una ciudad que amo, que me llena el alma y la piel.
   He llegado bajo una llovizna tenue... que riega mis plantas y mi corazón.
   He encontrado las rosas a punto de florecer... los retoños van a reventar en cualquier momento... pequeños brotes de diferente forma y color. La vida, que es amor, que es fe... la vida me rodea como que fuera una amante eterna, dando belleza y cantando un himno sutil a los dioses creadores.
   No he podido descansar, pero prometo esta noche sonar con todas las caricias que Barcelona implantó en mi recuerdo y en la piel de mi alma.
   Acaba de salir el sol y me recuerda que tengo mi mochila sin abrir aun y viene cargada de felicidad y recuerdos que huelen a amistad y amor. Voy a por ella.

domingo, 27 de abril de 2014

La ventana me mira




A veces pienso que lo importante de una ventana, no es tanto lo que miro a
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través, no es tanto como luce, aunque todo eso también, pero más aún: como te ves mirad@ por esa ventana.
Cada mirada y cómo se siente cada quien frente a ella, depende de momentos que, a veces, por no decir siempre, son mágicos.
Cuando ‘esa’ mirada me transfigura y estoy feliz con la transformación, es un instante de absoluta felicidad que deseo se prolongue por una eternidad.
Las ventanas de Barcelona tienen esa particularidad, sientes la belleza en ti, la caricia de mariposas en la piel cuando la luz se refleja en sus cristales, esa mirada amorosa de las ventanas hacia ti es lo que me llevo de regreso, con el alma rebosada y ansias de volver.

sábado, 26 de abril de 2014

Ventana estilo Gaudi




Todo sucedió tan de pronto que no me dio tiempo a abrir ninguna ventana... Cosas que resolver, papeles a firmar y una amiga que da un recital.
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Mi yerno que consigue pasaje y todo acomodado para tres días, imprevistos a Barce. Estos imprevisto no son ya para mí, tarde todo un día en hacer una maleta de tres días, y estoy hablando de mí, que soy casi profesional en organizar maletas, jaja... Me costó poco decidirme pues a mí las palabras: Vamos, Ven o Viajar... tienen la V de la victoria y de volar... Pues no me puedo negar....
Además: Cuando el Universo conspira, una no puede decir que no...
Barce: que ciudad tan encantadora... acogedora, amable a mas no dar.
Solo tendré el fin de semana pero es un viaje corto pero más intenso que otros.
Siempre que vengo conozco gente nueva y que siento cercana.
Cada vez que vengo algo cambia en mi forma de sentir.
Ah! Barcelona.... en tu espalda encontré el mapa del tesoro... tal vez de mi destino.

domingo, 20 de abril de 2014

Maleta en mi ventana




Hacer maletas no siempre es despedirse, ni es desplazarse solo en el espacio… a veces no se necesita ni pasaporte ni billete… hacer maletas puede ser un arribo a tu corazón.

Hacer maletas es una actividad usual en tiempos actuales. Lo increíble es cuando en esa maleta no tiene cabida tu pasado y solo dejas espacio a tu futuro.

Hoy he decidido empaquetar todo lo que me impide avanzar hacia mí misma, hacia el ser que late en mi interior y quiere salir a gritar su existencia.

Tanto hablar de “Libertad’’ y hay partes de nosotros que no hemos liberado.
Así que: a hacer un paquetito con las trabas que quedan y volver a cambiar el personaje. Lo cambie tantas veces, como cuando cambie de país, lengua, gente, costumbres…

No tengo las piernas de antaño, debo caminar lento, pero segura. Mi fachada exterior no es igual tampoco, pero mi interior tiene mucho que dar…  El destino final está aguardando.

En mi ventana hay reflejos de lo aprendido y se perfila la serenidad de plenitud. La abriré con emoción y tino, sin miedo y con templanza. Con el convencimiento de que aún hay muchas sorpresas y que la vida es absolutamente hermosa…

sábado, 19 de abril de 2014

Paisaje definitivo





Cuando uno ha tardado
tanto en ponerse los lentes
y, por fin, ha localizado
un paisaje donde solazarse
se tiende a esperar
que sea el acertado,
tal vez el definitivo,
cuando, sorpresivamente,
abres la ventana y
sin motivo, allí está…
basta estirar el corazón.

d.r., Francia 2014