lunes, 5 de febrero de 2018

Nieva en mi ventana

Amaneció en blanco… nieva en mi ventana
foto propia, 2018
No hace mucho frío y ese manto blanco realza la belleza de nuestros verdes.
Hubieron varios días de sol y ya empezaban a cantar las aves del bosque, los gladiolos y tulipanes asomaron sus hojas…
Hoy todo es silencio y paz. 
Festejan los niños el regalo que llega por primera vez en este invierno. A veces ni una vez tenemos nieve, hoy llega desde España y se agradece.
¿La nieve trae abundancia? No sé, creo que eso está en nuestra conciencia…

Lo cierto es que espero ansiosa que las niñas lleguen y den sus grititos alegres, bellezas que la vida me otorga como la de compartir estos momentos con ellas.

jueves, 18 de enero de 2018

Ventana 'nerd'

El silencio es una parte importante de mi retiro invernal.

Cada día despierto temprano para desayunar y entrar a Facebook leyendo novedades de mis amistades y, a veces, del mundo. Luego entro a la novela o al poemario de turno.

Hago almuerzo y vienen a comer. Descanso 15 min o más y reinicio mi estudio de medicina china - Ying Yan y el I Ching, todo relacionado. Un mundo diferente que me apasiona, avanzo lento
porque es fácil mal interpretar, mezclar, patinar en los vericuetos de leyes cósmicas y hexagramas complicados de tan simples.

Subrayo con diferentes colores, al terminar cada tema escribo un resumen...

Y me aparece aquella ventana, la del primer piso, que daba a Calle Güemes y por donde mis amigos de infancia me gritaban: "Vení a jugar" "Bajá 'traga', ¡dale!" y por donde yo meneaba la cabeza y sonreía un "después", que no siempre cumplía...
Tomada en Venecia - 2015

En mi ventana, invariablemente, hay lugar para las "anitas" y los "migueles" que sustentaron una amistad infantil, fiel, inocente y que sólo temblaría ante la "adultez", ajena primero y luego la nuestra.

Y la "traga" se transformó en "nerd" y, ahora, en abuela curiosa... que pasa su invierno entre libros, compañeros silenciosos, agradables y muy generosos.

Si, mi ventana tiene algo de nerd, traga-libros, mucho de fantasiosa y esa melancolía cargada de optimismo.


Esa ventana que me enseñó a disfrutar el momento y a no dejar para ‘después’.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Ventana de gratitud

En mi ventana cuelga, como decoración, el agradecimiento inmenso y alegre de haber vivido y por vivido quiero decir que he sentido, amado, pensado, conocido, perdido, ganado, aprendido, olvidado, escrito, leído, viajado, abrazado, consentido, prohibido y tantas cosas más…
Imagen de la red

Es una ventana luminosa, con una energía naranja-dorada que revitaliza el día y la ilusión. Hoy la mano de mis ancestros y mis herederos se unen para agradecer un camino interminable de nuestras historias individuales y la familiar.

El bañarnos en gracia y dar gracias aliviana nuestro corazón y, aunque no nombre a cada destinatario, reciben la intención vibrante de mi sentimiento, el brío de mi emoción al reconocer cada lágrima, cada sonrisa inspirada por quienes fueron actores en mi drama personal.


Desde ésta, mi ventana iluminada, cuelgan abrazos para los que deseen recibir mi gratitud más sentida.

Mónica Ivulich
DR2017Fr.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Un globo rojo asomado a mi ventana


Desde que era muy pequeña, cuando vi la película EL GLOBO ROJO, tuve claro varias cosas, a saber: las relaciones valederas están basadas en la fidelidad. Muchos globos no reemplazan al globo preferido. La maldad es inspirada por la envidia que sienten los mediocres, entre sus causas principales. La solidaridad eleva (no sólo a los globos sino a uno mismo)

Hoy un globo rojo se asomó en mi ventana y quise compartirlo con ustedes.

Mónica Ivulich
DR2017Fr  

martes, 14 de noviembre de 2017

Regresan las musas por la ventana

Cada vez que llego de viaje debo reacomodarme. Primero mis músculos, mis huesos… luego poner orden a mi cuarto, mi ropa, lo que he traído para mis nietas, etc. Sigue mi escritorio, mis citas médicas o las que tenga, mis reuniones sociales, mi readaptación al horario de la familia y, por entremedio, mi faceta literaria.
Imagen de la red

No sé cómo lo hacía hace 15 años atrás, llegaba de un viaje y me iba a trabajar a las pocas horas, con maleta desarmada y todo en su lugar. Si, el tiempo pasa rápido y yo me he ralentizado.

Recién ahora comienzo a pensar con alegría de escribir y no con pesadez. Me ha ayudado que me regalaran una ventana, como diciéndome “Oye, no te olvides de ventanear.” 

Para mejor, una ventana con libros, bella, con ‘ambiance’… me apoyé -imaginariamente- en esa ventana y la inspiración llegó. ¡Gracias Ceci!


Por esta ventana están llegando las musas. ¡Hasta pronto!

viernes, 15 de septiembre de 2017

Ventana al futuro

   
Hace mucho que no escribo sobre mí, sobre mis ventanas… es que hay momentos en que la vida te cuadra de otra forma. Son cambios sutiles, mínimos, a los que una tiene que acomodarse, todo da un giro posicionándonos en otra etapa…
en "Las Negras" España

Es que también mis viajes me marcan lapsos en los que me desconcentro, salgo de cualquier rutina, olvido en que estaba trabajando o programando… y mientras el cuerpo no se queje demasiado, seguimos…

Uno de los cambios es que esos viajes van a tener otro ritmo, otras metas... por varias razones, una de ellas es la actividad laboral de mis hijos. Un motivo muy válido.

 Otra razón es que cada vez hay menos países que me interesan, a la vez, no puedo caminar como antes y no haré desplazamientos que me obliguen a esforzar mi físico.

Además, tengo dos libros completos para publicar, sin editar, voy a trabajar en ellos.
México

Y necesito volver a mí misma, me extraño. Quiero reconocerme, ahora que he dejado atrás varias cosas en mi vida, que sé lo que no voy a hacer, ni ser, nunca más.

Por mi ventana de futuro me veo con una mochila muy liviana, también muy llena de amor, de comprensión, respeto, dulzura… de belleza, música, de viento en la cara, despreocupación… cosas que no pesan, sino que elevan…

En mi futuro inmediato hay encuentros, encuentros de corazón a corazón, con gente que vibra en la misma onda… que honra la amistad, que crea y cree, con quienes tengo una relación profunda, una comunión de almas, proyectos comunes, ideales y valores compartidos…

Y la vida me regala momentos… como los de ayer, cuando fui con mi hija a dejar a la menor a gimnasia, las mellizas a matemáticas, luego a una reunión en la escuela de las niñas y de allí a buscarlas otra vez… parece tonto o aburrido, si no le agregamos el paisaje… había llovido en la mañana y luego salió un sol deslumbrante que hacía brillar los árboles con un marrón y verde fantástico, el pasto y las flores parecían de seda… la zona por donde circulábamos es de muchos árboles y casas con grandes terrenos.

Italia
Al principio las nenas contaban sus aventuras escolares, reían con esa felicidad que contagia… se bajaron y el silencio en medio del paisaje casi mágico puso su cuota de armonía. 

En la escuela nos enteramos que las mellizas tendrán clases de yoga, meditación, autoestima… incluido en el programa (por fin, me dije, algo empieza a cambiar).

Ellas, y mis otros nietos, son parte de mi futuro, entran a un mundo difícil, con más conciencia y mucha más preparación para la vida de la que yo tuve.

Hace un tiempo tuve la visión de algunos cambios y ya están aquí, el futuro se hace presente en mi ventana y me saluda con satisfacción. Es un futuro cargado de fantasmas del pasado, fantasmas maestros, que me llenaron de vivencias valiosas, fantasmas incorporados a mi personalidad y que no traban mi andar. Al contrario. 

Venecia

Ahora descansaré de mi ventana de futuro… la noche del hoy me llama a compartir una mesa con gente que habla español en Francia, brindaré por nuestro mañana, sí: el tuyo y el mío, porque me estás leyendo, tratando de comprenderme y, en algún recoveco del destino, nos abrazaremos con el alma.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Ventana en el bosque

En el medio del bosque, nos mira por su ventana la cabaña y, cerca, los cuervos graznan, algunos perros ladran llamando a sus dueños ausentes, corren los ciervos y el sol brilla de a ratos.

Una cabaña donde la familia ha reído, recordando cuando las niñas gateaban y aprendían a hablar, han querido retroceder en el tiempo, aunque las niñas son casi tan altas como los padres y los miran divertidas.
tomada en Garmish, Baviera (Alemania)

La ventana sabe que no es posible parar el tiempo, a través de ella pasa el aire, verano tras verano… va contando los años por las vacaciones que allí ocurren… por las veces que las familias se reúnen a disfrutar y huelen el verde desde su alfeizar, disfrutan las flores frescas.

Sabe la ventana que el tiempo se hará corto a la hora de despedirse. Quedaran las experiencias compartidas, el vínculo fuerte, intacto, las sonrisas, los abrazos, que almacena la ventana para sentirse viva.


Se despide la cabaña, ya vacía de gente, mas plena de energía vegetal y humana combinadas … y torna a dormir cerrando su ventana. 
Mónica Ivulich
DR2017Al.