sábado, 7 de diciembre de 2013

Progreso…




   Las calles son desvíos que conducen a desvíos, la luz del farol  está llena de tinieblas y falsos reflejos… que se expande en humo, brillante… indescifrable.
   Los pasos son, ciertamente, inseguros, las sombras sin fondo, la lluvia sin fin. Todos buscan la estable inestabilidad, la incertidumbre segura, el avance perseguido…
   Y en torno a este escenario, rodeándonos, se agita la noche mágica… sus estrellas, sus brillos. Se mezclan palabras que son gritos, protestas inútiles sin dirección precisa, con rebelión, individualismo, pidiendo libertad progreso… progreso…
   Un taxi y un tren… progreso, un muchacho que busca un oído amable,  por teléfono. Luz de neón, periódicos del nuevo día que parecen repetidos de ayer, el reloj que marca la madrugada… ¡progreso!
   En mis manos, páginas gastadas  que se niegan a ser leídas, el ferrocarril, automóviles, humos, progreso y cielo que se desliza en nimbos.
   Al  frente, dos ancianas que tratan de dormir, sentadas en un impávido banco de madera, permanecen con los ojos cerrados… una apoya su cabeza, envuelta por un pañuelo desteñido, en un bolso viejo, gastado y rústico, su aspecto es humilladamente altivo, se molesta por sentirse mirada y… continúa en nada.
   La otra se dobla sobre su vientre, va escondiendo su cabeza, la doblega su peso, el peso de todos, del progreso…

  Gente enfurecida por… por todo, gente que se molesta de nada y una de las viejas que estira sus miembros acalambrados, que se dobla y que necesita todo…
   Libros, lentes rotos, relojes, máquinas, luces… y de pronto, me veo reflejada doblada observando… imaginando, desde mi triste ventana de rústica madera descolorida.
   Y creo que mis lágrimas liberadas reniegan ante mi opresión y creen ser hijas de los llantos que cruzaron con arrugas el rostro ingenuo de aquella viejecita que duerme en la estación… que es producto de nuestra incomunicación, que se dobla sin remedio y se quiere levantar sin lograr vencer la evasión del sueño… el progreso está en sus espaldas.
   No hay manos, no hay asientos mullidos, ni lugares tranquilos, todo es progreso que bulle en las venas, nos hemos detenido en el progreso y resbalamos en él… la luz de mercurio cae rectamente sobre la cabeza blanca y cansada de la viejecita…
                                                                                                1968 
Imagen de Google

viernes, 6 de diciembre de 2013

Ventana de propósito



  
 Segundo día con sol, sin mucha fuerza pero sol, cruzado por nubes aunque alumbrando…

   Ver por mi ventana que la casa del frente se tiñe de amarillo y no de gris,  ya es una ganancia.

   Que mi hija me invite a salir con ella y su amiga, es un cambio en mi agenda.  

   Despertarse sin la presencia física de Mandela es un bajón, aunque esperable, pensarlo como líder de paz y libertad es una alegría.

   Muchas veces lo imaginé en aquella celda y estuve segura que él la convirtió en su oficina, en cambio mucha gente tiene una oficina que funciona como prisión.

   Quiero, en base a este  último pensamiento, convertir mi desgano otoño-invierno en un entusiasmo primavera-verano.
   Adornar mis ventanas con regalos, con hojas de colores será el primer paso.

   Hoy disfruto de un atardecer multicolor y eso es mi bandera del día.

   Empiezo a decorar mi espíritu con nuevas ilusiones!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Superheroes en mi ventana.



Mi día de ayer termino temprano porque debía madrugar, mi nieta debe ir a París para someterse a un análisis medico, en él debe estar algo más que relajada, si es posible dormida y me levanté a las 5 am...
... Así que mi misión era mantenerla despierta hasta que todos empezaran el día 7 y 30 de la mañana, por lo tanto abuela y nieta hicieron galletas para el desayuno y todos tuvieron jugo natural, frutas y galletas con dulce de leche, hoy Zarah y Abu son heroínas del desayuno. Como mi premio me acaban de enviar mi libro en tercera edición. El otro tenia algunos errores y este -además de corregido- tiene la foto mía y de mi hija, quien me ayudo a publicarlo y me está ayudando con mi próximo libro, una antología con escritos del siglo pasado y actuales, saldrá a la luz en el Año Nuevo.
En fin... ahora me parece muy temprano. Pero hubo una época en que me levantaba 'todos' los días, domingo incluido, a las 4 de la madrugada.
Y, en realidad, fue una de las épocas más felices de mi vida. Cada día me vencía a mí misma, empezando por vencer mi auto indulgencia de 'un ratito más'. Me despertaba, meditaba y me iba a tomar una clase diaria. En diez años aprendes a meditar o eres sordo. Después de eso me es fácil ver toda clase de héroes en mi ventana, héroes de mentira y de verdad, de los que vencen la vida, la enfermedad, la pobreza, cada día y cada hora.

Y héroes simpáticos como estos, mi amiga Mónica me obsequio esta ventana hoy y quiero compartirla hoy, ella también es una heroína y tiene su propia lucha que va venciendo día a día... Ella me escribió esto:
"Hola tocaya....encontré estas ventana multicolores que pertenecen a un hospital infantil en Tennessee. Los limpiadores de ventanas decidieron alegrarle el día a los niños disfrazándose de superhéroes. De alguna manera lo relacioné con tus historias en la que a través de tus ventanas nos alegras momentos a muchos al leerlas....y seguramente al escribirlas tu también lo disfrutas mucho. Dios bendiga tu talento para expresar sentimientos y pensamientos a través de ventanitas....un abrazo"
¡Gracias Mónica amiga!

Mi ventana pregunta



La tarde cae en grises admonitorios, mi dolor de espalda y otros que no tienen lugar me convierten en un ser crepuscular…
Mi ventana se llena de otoño y de saudades sin nombre… es la ventana quien me pregunta por mi sonrisa y, entonces,
 la esbozo con cariño, con pausa, con ganas… sin otra cosa.
Le pregunto por el sol, por las flores, por los pájaros… El silencio es la respuesta.
Hay silencios y silencios.
Me sumerjo en el que es necesario para llegar hasta mi misma, y allí me hago un ovillo otoñal donde los tonos dorados me sientan bien.
Me escabullo entre las sonrisas de las niñas y el ronronear de mi gata… estiro la mano a mi almohada y ella me recibe con secretos que tejió en la noche y destejió en el día.
Es hora de dar la espalda al día, la noche va deslizándose en el frio de las nubes húmedas, perezosas, deslucidas y llega cual magma rotundo de una negación al entusiasmo.
Un ‘buenas noches’ anticipado se cae de un reflejo de luz apenas rosada que iluminó un rayo de sol en su último estertor. Hoy es un día entre otros días otoñales donde mi humor está acercándose a su cueva de oso a reposar en paz.